Julio Martín Albarrán [TO-15620]


Julio Martín Albarrán (de profesión jornalero)
era natural de Pulgar.

Prisión


Otros datos que tenemos de Julio son:

Apodo: 
"Lobero"
Edad: 
33
Sexo: 
Hombre
Estado civil: 
Soltero/a
Residencia: 
Pulgar
Partido: 
PSOE
Filiación sindical: 
UGT
Lugar de muerte o condena: 
Prisión Provincial de Toledo, Porlier-Madrid, Alcalá de Henares-Madrid, Ocaña-Toledo, provincial de Madrid, Destacamento Colmenar Viejo-Madrid y Carabanchel Alto
Inicio de la condena: 
16/02/1940
Fin de la condena: 
29/05/1946
Delitos: 
Adhesión a la rebelión
Tribunal: 
Sumario 44.918
Sentencia: 
30 años de reclusión

Observaciones*: 
Según la documentación, miembro de la UGT de Pulgar (Toledo) desde 1934. Tesorero de la Casa del Pueblo de dicha localidad. Al producirse el golpe de Estado de julio de 1936 fue miembro del Comité Revolucionario de Pulgar encargado de las requisas de ganado hasta que se incorporó al ejército republicano prestando servicio en Carabineros. Finalizada la guerra civil fue detenido cuando tenía 33 años siendo condenado en Consejo de Guerra celebrado en Madrid el 25 de octubre de 1943 a 30 años de reclusión. Estuvo internado en las prisiones de Pulgar, Toledo (16 febrero 1940 a 2 agosto 1943), Porlier-Madrid (6 agosto a 16 diciembre 1943), Alcalá de Henares-Madrid (16 diciembre 1943 a mayo 1944), Ocaña-Toledo (29 mayo 1944 a julio 1945), provincial de Madrid (21 a 27 julio 1945), Destacamento Penitenciario Colmenar Viejo-Madrid (27 julio a 23 agosto 1945) y provincial de Madrid en Carabanchel Alto desde el 23 de agosto de 1945 hasta el 29 de mayo de 1946 que salió en libertad condicional fijando su residencia en Toledo.

Fuentes: 
Archivo General e Histórico de Defensa Archivo General de la Administración (Prisiones)/ AHPToledo 66347/37

Investigadores: 
Proyecto Censo de Represaliados de la UGT (Fundación Francisco Largo Caballero) y SEFT/Daniel Nevado SEFT


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

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