Luciano Burgos García [TO-15115]


Luciano Burgos García (de profesión jornalero)
era natural de Quismondo.

Muerto en cumplimiento de sentencia


Otros datos que tenemos de Luciano son:

Sexo: 
Hombre
Filiación sindical: 
UGT
Lugar de muerte o condena: 
Cárcel de La Torre de Esteban Hambrán (Toledo) Prisión Central de Burgos
Delitos: 
Adhesión a la rebelión
Tribunal: 
Sumario 777
Sentencia: 
Pena de muerte

Observaciones*: 
Vecino de La Torre de Esteban Hambrán (Toledo). Al comienzo de la guerra fue destinado a prestar servicios en telégrafos donde permaneció durante unos días haciendo guardia armado, pasando después a la vigilancia de carreteras. A la llegada de las tropas sublevadas a La Torre, Luciano marchó a Madrid el 8 de octubre de 1936. Junto a su esposa y sus dos hijos se instaló en la Glorieta de Bilbao 1, siendo evacuados a los dos meses a Caravaca (Murcia). En Madrid estuvo empleado en Fortificaciones en el Batallón nº3 hasta el 4 de octubre de 1938, enrolándose en la Brigada de Carabineros 152 donde permaneció hasta la caída de Madrid. Preso en la cárcel de La Torre de Estebán Hambrán el 17 de abril de 1939. Denunciado por ir en compañía de las milicias de Madrid a detener a personas de derechas a la localidad toledana con el objetivo de fusilarlas. Niega haber participado en la detención junto a las milicias llegadas de Madrid el 24 de julio de 1936 de Dámaso Escudero y otros dos vecinos, desconociendo quiénes pueden ser los autores. El Consejo de Guerra celebrado el 25 de septiembre de 1939 le condena por un delito de adhesión a la rebelión con agravantes de perversidad y trascendencia a pena de muerte. La pena original fue conmutada por la de 30 años de prisión. Obtendrá una nueva conmutación el 27 de diciembre de 1943 por la de 20 años y 1 día de prisión.

Fuentes: 
Archivo General e Histórico de Defensa

Investigadores: 
Proyecto Censo de Represaliados de la UGT (Fundación Francisco Largo Caballero) y SEFT.


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

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