Julián Jiménez Colilla [TO-15525]


Julián Jiménez Colilla (de profesión jornalero)
era natural de Calera y Chozas.


Otros datos que tenemos de Julián son:

Sexo: 
Hombre
Partido: 
PSOE
Filiación sindical: 
UGT

Observaciones*: 
Miembro de la Sociedad de Agricultores de Calera (FNTT-UGT). Miliciano socialista al estallar la Guerra Civil, trabajó en una de las fincas agrícolas colectivizadas en el pueblo, denominada "La Monjía". Abandonó su localidad natal el 30 de agosto de 1936, ante el avance de las tropas sublevadas. Tras recalar en Talavera de la Reina, se trasladó a Madrid, donde ingresó el 22 de septiembre en la futura Brigada Ferroviaria del Ejército Popular de la República. En esta unidad combatió y trabajó durante toda la guerra, particularmente en la reparación y reconstrucción de las vías férreas bombardeadas por los rebeldes. Fue detenido el 28 de marzo de 1939 en Beniel (Murcia) y encarcelado provisionalmente en su ayuntamiento, al sorprenderle el final de la contienda en esa localidad. Desde allí fue trasladado a su provincia de origen, siendo encarcelado en la prisión de Talavera. Posteriormente fue internado en la prisión madrileña de Conde de Peñalver, donde se encontraba en septiembre de 1943. Tras pasar casi cinco años encarcelado sin juicio, fue sometido a consejo de guerra en el Palacio de las Salesas de Madrid el 24 de enero de 1944. El tribunal militar franquista le condenó a muerte. El 7 de abril de 1944 la pena fue conmutada por la de treinta años de prisión. El 1 de diciembre de 1945 solicitó el indulto al amparo del decreto emitido por la dictadura ese año, consiguiéndolo el 11 de mayo de 1946. El 21 de mayo, tras más de siete años de prisión, salió en libertad de la cárcel de Carabanchel, donde cumplió su último periodo de condena.

Fuentes: 
Archivo General e Histórico de Defensa

Investigadores: 
Proyecto Censo de Represaliados de la UGT (Fundación Francisco Largo Caballero) y SEFT.


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

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