Alejandro Rodríguez García [TO-]


Alejandro Rodríguez García (de profesión jornalero)
era natural de Alcabón.

Prisión


Otros datos que tenemos de Alejandro son:

Apodo: 
Mano Rayo
Edad: 
27
Sexo: 
Hombre
Estado civil: 
Casado/a
Residencia: 
Alcabón
Filiación sindical: 
UGT
Actividad en la guerra: 
Cabo
Lugar de muerte o condena: 
Prisión Provincial de Toledo
Inicio de la condena: 
14/07/1939
Fin de la condena: 
13/11/1945
Delitos: 
Delito contra la seguridad del Estado
Tribunal: 
Sumario 128.847
Sentencia: 
Sobreseimiento

Observaciones*: 
Hijo de Eustaquio y Fermina. Vecino de Alcabón en la calle de Tenería, 3. Al estallar la guerra fue movilizado su reemplazo siendo destinado al Regimiento nº1 saliendo con la 2ª Compañía en dirección al frente de Somosierra. Posteriormente, se integró en una compañía motorizada donde obtuvo la graduación de cabo. En esta situación estuvo hasta el final de la guerra. Al regresar a su pueblo fue detenido el 14 de julio de 1939 por haber sido acusado de intento de asesinato de un maestro de Torrijos. Permaneció en prisión durante al menos 10 meses y juzgado en consejo de guerra en Toledo el mes de febrero de 1940 siendo sobreseída la causa. Fue puesto en libertad en septiembre de ese mismo año. En su declaración indica haber tenido contacto con la organización clandestina del PCE en Toledo al haber sido receptor de propaganda de Unión Nacional en una ocasión. Fue detenido el 11 de enero de 1945. Alejandro estaba en situación de libertad provisional el 16 de febrero de 1945. El 9 de noviembre de ese mismo año la causa contra él por un delito contra la seguridad del Estado se sobresee, quedando en libertad definitiva sin cargos el día 13 de ese mismo mes y año.

Fuentes: 
Archivo General e Histórico de Defensa/AHPToledo 66445/31

Investigadores: 
Proyecto Censo de Represaliados de la UGT (Fundación Francisco Largo Caballero) y SEFT/Daniel Nevado SEFT


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

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