Ángel Calleja Nieto [TO-468]


Ángel Calleja Nieto (de profesión jornalero)
era natural de Quintanar de la Orden y murió el día 22/07/1940.

Muerto en cumplimiento de sentencia


Otros datos que tenemos de Ángel son:

Sexo: 
Hombre
Partido: 
JSU
Filiación sindical: 
UGT
Lugar de muerte o condena: 
Ocaña
Circunstancias: 
Ejecutado
Delitos: 
Adhesión a la rebelión
Tribunal: 
Sumarísimo n.º 51.647
Sentencia: 
Pena de muerte

Observaciones*: 
Afiliado a la UGT desde febrero de 1936 y a las JSU desde el año 1937. Acusado de ser uno de los elementos de izquierdas más destacados de la ciudad, haciendo guardias armadas desde los primeros días de la guerra, y realizando estas en la cárcel, donde propinaba palizas a los vecinos de derechas que allí se encontraban encerrados, según las denuncias de estos. Durante la guerra, permaneciendo en Quintanar, nunca portó arma alguna, y únicamente realizó una guardia en la cárcel donde se encontraban detenidas las personas de derechas. Que si es cierto que en alguna ocasión abofeteó a algún vecino de derechas que estaba preso, nunca practicó detenciones y palizas contra estos como se le acusa. En una ocasión fue a casa de un vecino del municipio para que entregase unas pistolas, pero sin que llegase a hacerle un registro en su casa. Detenido en agosto de 1939. Condenado por el Consejo de Guerra Permanente n.º 7 en la Plaza de Quintanar de la Orden a la pena de muerte por un delito de adhesión a la rebelión el día 22 de septiembre de 1939. Fue ejecutado en Ocaña en el año 1940. Hijo de Aniceto y Desideria. También conocido vomo "Moquita".

Fuentes: 
José Manuel Sabín (Registro Civil). Archivo General e Histórico de Defensa

Investigadores: 
José María Ruiz Alonso / SEFT. Proyecto Censo de Represaliados de la UGT (Fundación Francisco Largo Caballero)


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

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