Gabriel Castillo Vargas [AB-1235]


Gabriel Castillo Vargas (de profesión jornalero)
era natural de Villarrobledo (Albacete).

Prisión


Otros datos que tenemos de Gabriel son:

Edad: 
36
Sexo: 
Hombre
Estado civil: 
Soltero/a
Residencia: 
Villarrobledo (Albacete)
Partido: 
PSOE (desde 1931)
Filiación sindical: 
UGT (desde 1931)
Actividad en la guerra: 
Miembro del Comité Obrero del sindicato de agricultores
Lugar de muerte o condena: 
Prisión Provincial de Albacete
Inicio de la condena: 
16/01/1945
Fin de la condena: 
25/02/1945
Circunstancias: 
Se celebró el consejo de guerra el 5 de marzo de 1948, haciéndose firme la sentencia ese mismo día. En libertad condicional desde febrero de 1945. Indultado en virtud del Decreto de 9 de octubre de 1945 con fecha 4 de mayo del 48.
Delitos: 
Adhesión a la rebelión
Tribunal: 
Causa nº 96-45 (Albacete)
Sentencia: 
30 años de reclusión mayor

Observaciones*: 
Detenido por la Guardia Civil de Villarrobledo el día 15 de enero de 1945 por una denuncia anónima de que se hallaba escondido en la casa número 22 de la calle Blas López. De antecedentes revolucionarios, participó en la huelga de octubre de 1934 y en el asalto que durante la misma se produjo a la armería de Horacio Rodríguez Pajares, hechos por los que fue condenado a 30 años de prisión. Se encontraba cumpliendo la pena en Pamplona cuando, en febrero de 1936, fue liberado como consecuencia de la amnistía promulgada por el Frente Popular. Fue miliciano armado en los primeros momentos de la guerra, marchando voluntario al ejército cinco meses antes de movilizada su quinta con destino al frente de Ciudad Real. Fue hecho prisionero por las tropas franquistas y recluído en el campo de concentración de La Granjuela (Córdoba), siendo trasladado después a Rota (Cádiz) y San Roque, donde se encontraba cuando fue puesto en libertad el día 9 de junio de 1940.

Fuentes: 
Archivo General e Histórico de Defensa, caja 14439/4

Investigadores: 
Lucía Crespo Jiménez


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

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