Ramón García García [AB-2571]


Ramón García García (de profesión chófer)
era natural de Alcaraz (Albacete).

Prisión


Otros datos que tenemos de Ramón son:

Apodo: 
"República"
Edad: 
33
Sexo: 
Hombre
Estado civil: 
Casado/a
Residencia: 
Alcaraz (Albacete)
Partido: 
Izquierda Republicana (antes de la guerra)
Filiación sindical: 
CNT (durante la guerra)
Actividad en la guerra: 
Vocal de la CNT de Alcaraz (Albacete)
Lugar de muerte o condena: 
Depósito Municipal de Alcaraz (Albacete) / Prisión Central Tabacalera de Santander / Prisión Provincial de Oviedo
Inicio de la condena: 
01/06/1939
Fin de la condena: 
20/04/1944
Circunstancias: 
Se celebró el consejo de guerra el 14 de noviembre de 1939, haciéndose firme la sentencia el 2 de diciembre siguiente. Dejaría extinguida la pena el 23 de noviembre de 1969. La pena original fue conmutada por la de 20 años y 1 día, haciéndose firme la conmutación el 21 de noviembre de 1942. En virtud de la misma, dejaría extinguida la pena el 26 de mayo de 1959. Liberado condicionalmente el 20 de abril de 1944, recibió la liberación definitiva el 15 de diciembre de 1959.
Delitos: 
Adhesión a la rebelión
Tribunal: 
Causa nº 1801-39 (Albacete)
Sentencia: 
30 años de reclusión mayor. Conmutada por la de 20 años y 1 día de reclusión mayor

Observaciones*: 
Procesado por sus antecedentes político-sociales, así como por haber participado en la incautación de la panadería Rodríguez y en la requisa de un atomóvil de Sandoval, y en la detención del capitán retirado Jacinto Gómez Ranero, sin consecuencias. Miliciano al servicio del Frente Popular en los pirmeros momentos de la guerra. Como dirigente de la CNT habría formado parte igualmente de la comisión depuradora que se formó en dicha indical para expulsar de la misma a los elementos derechistas afiliados a ella.

Fuentes: 
Archivo General e Histórico de Defensa, caja 14689/4

Investigadores: 
Lucía Crespo Jiménez


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

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