María de la Argelia Fernández Núñez [AB-2163]


María de la Argelia Fernández Núñez (de profesión sus labores)
era natural de Pozo Cañada (Albacete).

Prisión


Otros datos que tenemos de María de la Argelia son:

Apodo: 
"Ángela"
Edad: 
28
Sexo: 
Mujer
Estado civil: 
Viudo/a
Residencia: 
Pozo Cañada (Albacete)
Lugar de muerte o condena: 
Prisión Provincial de Albacete / Prisión Central de Mujeres de Saturrarán (Guipúzcoa)
Inicio de la condena: 
15/01/1940
Fin de la condena: 
13/10/1943
Circunstancias: 
Se celebró el consejo de guerra el 11 de octubre de 1941, haciéndose firme la sentencia tras la conmutación el 18 de diciembre de 1941. Dejaría extinguida su pena el 6 de enero de 1970. En libertad condicional desde el 13 de octubre de 1943. La Comisión Central de Examen de Penas revisó su condena el 28 de agosto de 1943, conmutándosela por la de 20 años de reclusión menor, conmutación que se hizo firme el 9 de septiembre de 1943, por lo que quedaría su pena extinguida el 9 de enero de 1960. Se le concedió el indulto solicitado, acogiéndose al Decreto de 9 de octubre de 1945, con fecha de 5 de enero de 1948.
Delitos: 
Adhesión a la rebelión
Tribunal: 
Causa nº 6111-39 (Albacete)
Sentencia: 
Pena de muerte. Conmutada por la de 30 años de reclusión mayor

Observaciones*: 
Denunciada por las esposas de dos guardias civiles de Pozo Cañada (Albacete) por haber actuado como testigo de cargo en el juicio que celebró el Tribunal Popular por su adhesión a la sublevación. Su esposo murió, precisamente, a consecuencia de aquellos enfrentamientos con la Guardia Civil. Todos los informes coincide al afirmar que not tuvo ninguna actividad política ni antes ni después de la guerra. Como refleja su partida de nacimiento, su verdadero nombre era Mª de la Argelia, aunque se le conocía como "Ángela".

Fuentes: 
Archivo General e Histórico de Defensa, caja 15083/5

Investigadores: 
Lucía Crespo Jiménez


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

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