Gregorio Domínguez Cevico [AB-1859]


Gregorio Domínguez Cevico (de profesión campesino)
era natural de Loja (Granada).

Prisión


Otros datos que tenemos de Gregorio son:

Edad: 
19
Sexo: 
Hombre
Estado civil: 
Soltero/a
Residencia: 
Salar de Loja (Granada)
Partido: 
PSOE (desde julio de 1936)
Lugar de muerte o condena: 
Prisión Central de Chinchilla (Albacete) /Prisión Central de Valdenoceda (Burgos) desde el 13 de marzo de 1941 / Destacamento Penal de Pedrosa de Valdeporres (Burgos) desde el 20 de julio de 1943
Inicio de la condena: 
03/04/1939
Fin de la condena: 
04/09/1943
Circunstancias: 
Se celebró el consejo de guerra el 13 de junio de 1939, haciéndose firme la sentencia el 20 de julio siguiente. Dejará extinguida la pena el 2 de abril de 1969. La segunda conmutación, a 20 años, se hizo firme el 26 de abril de 1943 y, en consecuencia, dejaría extinguida su pena el 27 de marzo de 1959. En libertad condicional desde el 4 de septiembre de 1943, se le concedió la definitiva el 8 de agosto del 59.
Delitos: 
Adhesión a la rebelión
Tribunal: 
Causa nº 15-39 (Albacete)
Sentencia: 
Pena de muerte. Conmutada por la de 30 años de reclusión mayor y nuevamente conmutada en 1943 por la de 20 años de reclusión menor

Observaciones*: 
Miliciano de las Juventudes Libertarias, salió de Salar de Loja, pueblo de su vecindad, cuando fue tomado por las tropas rebeldes, marchando a Alhama de Granada y después a Málaga, pasando a Almería cuando éstas fueron siendo ocupadas. En abril de 1937 ingresó voluntario en Aviación, siendo trasladado en enero de 1938 a Casas Ibáñez (Albacete), donde ascendió a cabo interino, colaborando con el SIM como contacto de Ramiro Díaz Valenciano, el otro encartado en este sumario.

Fuentes: 
Archivo General e Histórico de Defensa, caja 14404/1

Investigadores: 
Lucía Crespo Jiménez


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

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