Carlos Antonio Díaz López [TO-1001]


Carlos Antonio Díaz López (de profesión jornalero)
era natural de Calera y Chozas y murió el día 14/08/1942.

Muerto en cumplimiento de sentencia


Otros datos que tenemos de Carlos Antonio son:

Edad: 
38
Sexo: 
Hombre
Partido: 
PSOE
Filiación sindical: 
UGT
Circunstancias: 
Ejecutado

Observaciones*: 
Hijo de Lucio y Nicasia. Miembro de la Sociedad de Agricultores de Calera (FNTT-UGT) desde 1932. Trabajador de la finca "Alijares", incautada por el Comité revolucionario tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Fue miliciano, efectuando guardias en las viñas de la localidad. Ingresó en el Batallón de Milicias de Talavera, donde ejerció el empleo de sargento del 1er Pelotón de la 2ª Sección de su 4ª Compañía. Fue baja en el batallón al trasladarse a Madrid para ingresar en el cuerpo de Seguridad y Asalto. Desempeñó tareas de guardia en la capital y combatió durante varios meses en el frente, en la zona de la Cuesta de la Reina. Posteriormente fue trasladado con una compañía de Retaguardia al control de Madridejos (Toledo). Allí permaneció el último año de guerra. Al regresar a Calera y Chozas, fue detenido el 9 de abril de 1939. El 1 de septiembre, junto a más presos republicanos del municipio, fue trasladado a la prisión de Talavera. Fue sometido a un consejo de guerra en el que sentenciaron a otras catorce personas, el 30 de julio de 1942. El Consejo de Guerra Permanente nº 4 le condenó a la pena capital. El 14 de agosto de 1942 fue fusilado al amanecer, junto a sus compañeros del sindicato, las milicias, y la Guardia de Asalto, y también vecinos de Calera y Chozas, Alejandro Sánchez Centeno y Anastasio Merino Robledo.

Fuentes: 
Adrián Sánchez Castillo, historiador de Calera y Chozas, 2010. Archivo General e Histórico de Defensa.

Investigadores: 
José María Ruiz Alonso / SEFT. Proyecto Censo de Represaliados de la UGT (Fundación Francisco Largo Caballero).


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

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