Antonio Rodríguez García [AB-7036]


Antonio Rodríguez García (de profesión albañil)
era natural de Moratalla (Murcia).

Prisión


Otros datos que tenemos de Antonio son:

Apodo: 
"El molinero"
Edad: 
57
Sexo: 
Hombre
Estado civil: 
Casado/a
Residencia: 
Hellín (Albacete)
Partido: 
U. Republicana /Radical Socialista (hasta 1935) / PSOE
Filiación sindical: 
UGT
Cargo público: 
Delegado de Evacuación en Hellín. Vocal suplente del Comité del Frente Popular en dicha localidad. Secretario de la Comisión Revisora de Cuentas.
Actividad en la guerra: 
Suplente del Delegado de la Agrupación Socialista de Hellín. Secretario del Socorro Rojo Internacional.
Lugar de muerte o condena: 
Campamento Penitenciario de Belchite (Zaragoza)
Inicio de la condena: 
02/05/1939
Fin de la condena: 
22/09/1943
Circunstancias: 
Primera conmutación a 30 años el 28 de octubre de 1940 y segunda conmutación, a 20 años, firme con fecha de 3 de mayo de 1943. Dejará extinguida la pena el 26 de abril de 1959. Puesto en libertad condicional el 22 de septiembre de 1943. Indultado en virtud del Decreto de 9 de octubre de 1945 con fecha 2 de diciembre de 1946.
Delitos: 
Adhesión a la rebelión
Tribunal: 
Causa nº 2012 (Hellín)
Sentencia: 
Pena de muerte. Conmutada por la de 30 años de reclusión mayor y nuevamente, en 1943, por la de veinte años de reclusión menor

Observaciones*: 
Miliciano armado en los primeros momentos de la guerra, luego fue también policía municipal antes de incorporarse a filas, donde ostentó el cargo de Delegado Político de Compañía. Fue nuevamente procesado en 1944 (Causa nº 718, Albacete) por proferir gritos subversivos y colocar letreros de propaganda marxista (UHP, CNT y UGT), pero la causa fue sobreseída provisionalmente (Archivo General e Histórico de Defensa, caja 14565/12).

Fuentes: 
Archivo General e Histórico de Defensa, caja 14716/8

Investigadores: 
Lucía Crespo Jiménez / Mario López Ruiz


*Nota aclaratoria: el campo “observaciones” puede contener información relativa a las acusaciones formuladas contra las víctimas por los tribunales franquistas. En ningún caso se sostuvieron sobre principios de verosimilitud o legalidad. Los juicios sumarísimos fueron meras ficciones que crearon una supuesta verdad jurídica sin pruebas. En ningún caso ni los juicios ni las acusaciones pueden ser tenidos por verdad.

¿Quieres proporcionarnos información sobre esta persona?
Escríbemos a: info@victimasdeladictadura.es